El último informe sobre el estado de la
infancia elaborado por Unicef pone el acento en las oportunidades y las
dificultades que deben afrontar los adolescentes.
Es
sabido que la adolescencia constituye una etapa crucial en la vida de una
persona. Los cambios físicos y psicológicos que tienen lugar configuran buena
parte del horizonte en el que se desarrollará la vida adulta. Sin embargo, este
proceso no responde únicamente a la acción de la naturaleza, sino que por
tratarse de una etapa vital tan sensible, las condiciones sociales y del
entorno determinarán buena parte del bienestar de los hoy adolescentes.
El
informe anual sobre la infancia que elabora Unicef dedica su última entrega a
los adolescentes. Bajo el título La adolescencia: una época de
oportunidades la organización internacional detalla los retos a los
que se enfrentan los mil millones de adolescentes de todo el mundo, cuyas
perspectivas de progreso van íntimamente ligadas a la zona del mundo en la que
vivan.
Así,
el 88% de los adolescentes viven en el mundo en desarrollo, lo cual añade una
serie de dificultades que se agravan aún más en el caso de las niñas y las
jóvenes. Por ejemplo, de los setenta millones de adolescentes en edad de cursar
estudios secundarios que se encuentran sin escolarizar, es notoriamente mayor
la cifra de chicas. Esta falta de educación repercute de forma directa en los
matrimonios prematuros, en el número de embarazos no deseados, en las
situaciones de abusos y violencia que pueden sufrir en su juventud y en la
calidad del empleo que obtengan.
Invertir en la adolescencia
A
esta realidad Unicef enfrenta los avances conseguidos en el estado de las niñas
y los niños menores de diez años en las últimas dos décadas. Con el telón de
fondo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, la organización internacional
revela que las inversiones en la primera infancia han conseguido reducir en un
33% la tasa de mortalidad de menores de cinco años. Además, enumera los avances
en materia sanitaria (con las campañas periódicas de vacunación como principal
logro), el aumento en la asistencia a la escuela de niñas y el mayor acceso al
agua potable.
Por
ello, Unicef identifica una serie de ámbitos relacionados con los adolescentes en
los que resulta necesario redoblar la inversión si se quiere acompañar a los
jóvenes en la superación de sus desafíos. En primer lugar, resulta necesario mejorar
los mecanismos estadísticos que permiten obtener datos de los adolescentes, con
el objetivo de comprender mejor su situación.
Por
su parte, la educación es, evidentemente, un campo prioritario para Unicef, por
cuanto otorga los medios necesarios para escapar del horizonte de pobreza. La
participación juvenil es otra de las esferas identificadas por Unicef en la que
resulta necesario realizar avances, activando mecanismos más o menos estables
de manifestación y apostando por las nuevas tecnologías para fomentar el
activismo en línea.