INTECO y aDeSe han presentado un informe
que incluye recomendaciones para garantizar un uso seguro de los videojuegos.
El
Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (INTECO) y la Asociación
Española de Distribuidores y Editores de Software de Entretenimiento (aDeSe)
han elaborado una guía en la que incluyen recomendaciones para el uso seguro de
los videojuegos, los cuales constituyen un entretenimiento cada vez más popular
entre nuestros menores.
Los
datos indican que más del 70% de los niños y adolescentes mencionan a los
videojuegos entre sus pasatiempos favoritos, con una dedicación media de 5,2
horas a la semana. Este tipo de juegos, sin embargo, suelen presentar dudas
entre las familias, sobre todo a la hora de evaluar los riesgos potenciales que
los adultos deben tener en cuenta para que la experiencia resulte satisfactoria
y, en la medida de lo posible, formativa.
La
campaña de divulgación desarrollada por INTECO y aDeSe incluye consejos y
pautas de actuación para padres y madres, en un intento por brindar al
consumidor los parámetros necesarios que garanticen una utilización libre de
riesgos. Es importante destacar que los expertos no se encargan de demonizar los
videojuegos ni el software
de entretenimiento, sino que los reconocen como poderosas herramientas de ocio,
al tiempo que destacan que pueden ayudar a asimilar conceptos abstractos,
perfeccionar la destreza visual y promover el trabajo de forma colaborativa,
entre otros beneficios.
Confianza y responsabilidad
La
guía, pues, no olvida los aspectos positivos de los videojuegos, aunque hace
hincapié en los peligros existentes para los menores, como la exposición a
contenidos inapropiados o el potencial adictivo de estas herramientas. En este
sentido, destacan en el estudio las recomendaciones tanto para padres y madres
como para educadores, empresas del sector y poderes públicos, cuyo objetivo no
es otro que la protección del menor.
Los
expertos sugieren a los adultos que dirijan sus esfuerzos hacia la creación de un
espacio de confianza y responsabilidad compartida con los niños. Los padres,
por tanto, deben asumir la responsabilidad de supervisar la compra, instalar
adecuadamente el videojuego y asegurarse de que el lugar de su uso se encuentre
en un sitio común del hogar.
También
se recomienda la fijación de normas de uso vinculadas al tiempo de juego y a
los contenidos del videojuego, así como la instalación de herramientas de
seguridad (como programas antiespías, antivirus y cortafuegos). Por su parte,
resulta fundamental realizar un trabajo de concienciación acerca de mantener la
privacidad en los videojuegos y en la red, alertándoles de los riesgos que se
pueden encontrar (ciberintrusión, contacto con anónimos, compartir datos
sensibles…).
La
guía menciona la conexión a internet como el avance tecnológico que más
posibilidades aporta a los videojuegos, ya que los niños y jóvenes, en este
caso, no solo juegan conectados en red, sino que además pueden chatear de
manera simultánea, consultar datos o acceder a ciertos productos
complementarios.
Esta
interacción en red puede someter a los más pequeños a amenazas, intimidaciones o
acosos con fines sexuales, entre otras situaciones de riesgo, ya sea por parte
de otros menores o incluso de adultos. Más allá de las imprescindibles medidas que
deben tomar los padres, no debemos olvidar que estos supuestos se encuentran
contemplados y penados por nuestra legislación. Por ello, publicaciones como la
de INTECO y aDeSe se encargan de recordar a familias y educadores que no están
solos en los esfuerzos por proteger a los niños en el marco de la utilización
de los videojuegos.