La Junta de Andalucía ha editado unas
guías de orientación sobre derechos y responsabilidades de la familia en el
proceso educativo.
Una de
las principales quejas que escuchamos del colectivo docente (más allá de los
recortes presupuestarios) se refiere a la falta de implicación de las familias
en el proceso educativo de sus hijos. La participación familiar dentro de la
comunidad educativa es un valor a la baja, y no son pocos los profesores que se
enfrentan a la omisión de las familias en una materia tan sensible como es la
educación. Este panorama se agrava incluso cuando de la omisión se pasa al otro
extremo, el de la agresión y el acoso al profesorado.
Para
evitar este tipo de circunstancias, y conscientes de que la participación
familiar puede mejorar el clima en las aulas, la Consejería de Educación de la
Junta de Andalucía ha publicado la Guía de derechos y responsabilidad
de las familias andaluzas en la educación, una publicación que se
divide en tres entregas, una para el primer tramo de Educación Infantil, otra
para Infantil-Primaria y la tercera para Secundaria.
Las
guías constituyen un compendio de pautas y consejos relacionados con las
características evolutivas de los niños y jóvenes, además de brindar
información acerca de los servicios educativos. El objetivo de estas guías, que
los padres y madres de alumnos matriculados en centros públicos andaluces reciben
de forma gratuita al inicio del curso, es favorecer la convivencia en escuelas
e institutos.
Valorar los logros
La
guía dirigida a padres y madres de niños de cero a tres años contiene tres apartados:
“Cómo soy”, “Qué necesito” y “Quién me lo proporciona”. En el primero de ellos
se destaca la curiosidad infantil como una de las características principales a
estas edades, el desarrollo del control corporal y el reconocimiento de las
emociones propias. De ello surge la necesidad de adquirir progresivamente
autonomía, iniciarse en la práctica de hábitos saludables y la adquisición
gradual de pautas de convivencia. Para conseguirlo, la familia deberá brindar
un ambiente de seguridad y afecto, así como normas claras de respeto, al tiempo
que se le pide coordinarse con el tutor o tutora del niño.
En la
publicación para el segundo ciclo de Infantil y Primaria se establece la
necesidad de dar atención a la educación en el hogar, dedicarle el tiempo
preciso al trabajo escolar y valorar los logros del niño. Para el tramo de
Primaria se especifican pautas de fomento de la lectura y de fomento del
interés por las ciencias. El apartado final contiene una serie de preguntas
frecuentes relacionadas con los derechos y obligaciones parentales respecto de
la evaluación, las tutorías, la promoción y la convivencia en los centros.
La
tercera de las guías aborda la siempre complicada realidad de los adolescentes,
su necesidad casi imperiosa de autonomía, las dificultades para aceptarse, la
lealtad hacia su grupo de amistades y la importancia de las opiniones propias,
entre otros. Por su parte, se especifica a padres y madres las personas y
estamentos con los que habrán de estar en “estrecha colaboración”, como el
tutor o tutora, el departamento de orientación educativa y el equipo educativo
de aula.
Son
numerosos y variados los estudios que constatan los beneficios académicos cuando
familia y centro escolar caminan juntos en la misma dirección. Con esta
iniciativa, la Junta de Andalucía se pone manos a la obra en el empeño de
conseguir una mayor participación familiar, mejorar el ambiente en las escuelas
y dar un paso más en la calidad educativa.