INTECO presenta un estudio donde se
analizan los hábitos de los menores en relación con los teléfonos móviles inteligentes.
Dos de cada tres niños y adolescentes españoles de entre diez y quince años cuentan con un teléfono móvil. Gran parte de estos dispositivos son smartphones que se asemejan, por sus características, a un pequeño ordenador portátil. Esta disponibilidad de herramientas tecnológicas abre un sinfín de posibilidades a los menores en cuanto al acceso a la información y a la comunicación, pero también les sitúa ante diversas situaciones de riesgo.
El Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (INTECO), con el apoyo de Orange, ha presentado el “Estudio sobre hábitos seguros en el uso de Smartphone por los niños y adolescentes españoles”, una investigación basada en ochocientas encuestas personales en hogares. Cada familia participante se sometió a dos entrevistas: una al menor y otra a su padre, madre o tutor legal. El estudio se completó con aportaciones de treinta y dos expertos y derivó en la campaña de sensibilización “Somos Smart”, en la que se distribuyen ciento veinte mil folletos divulgativos con consejos para padres y jóvenes.
Los resultados de las encuestas revelan que los menores españoles acceden a su primer móvil a una edad media de 11,2 años. El primer smartphone, en cambio, se demora un poco más, hasta los trece años. Los datos generales indican que el 31% de los móviles de usuarios de más de trece años ya son teléfonos inteligentes.
El riesgo de los contenidos inadecuados
El uso que niños y adultos dan al Smartphone no es el mismo. Los menores son usuarios más intensivos tanto en servicios de uso generalizado (llamadas de voz, llamadas perdidas y envío de mensajes de texto) como en servicios avanzados (acceso a redes sociales, mensajería instantánea, etc.). Las aplicaciones de entretenimiento (como juegos, vídeos o música), comunicación (Messenger, Skype y WhatsApp) y redes sociales (Facebook, Twitter o Tuenti) son las que generan mayor interés entre los niños y los adolescentes.
El estudio de INTECO y Orange evidencia que los padres y las madres se preocupan por el uso que sus hijos puedan hacer de estas herramientas tecnológicas. La concienciación es similar a la mostrada respecto al uso del ordenador personal, debido a que los adultos son conscientes de la convergencia de usos, situaciones y riesgos de un Smartphone y de un ordenador.
La mayor preocupación sobre el uso de los móviles inteligentes está vinculada a internet, ya que puede permitir el acceso a contenidos no aptos para menores o facilitar el contacto con desconocidos. Las conductas adictivas y el gasto excesivo también aparecen entre las preocupaciones de los padres.
Los especialistas recomiendan educar a los menores en la responsabilidad y no en la restricción, de modo de fomentar un clima de confianza en el hogar. De esta forma, en caso de incidencia, el niño o el adolescente acudirán al adulto de referencia.
Los expertos sostienen que establecer pautas de uso de forma consensuada entre padres e hijos es la mejor medida para delimitar la utilización del Smartphone por parte de los menores y las actuaciones de los adultos respecto a dicho uso. No hay que olvidar que el móvil también es una herramienta que puede brindar protección y confianza, ya que permite el contacto constante entre los padres y sus hijos.