Agua para
las ciudades: respondiendo al desafío urbano es el lema del Día Mundial del Agua, que nos recuerda que el crecimiento de la
población urbana mundial supone un desafío para la gestión de los recursos
hídricos de nuestro planeta.
Por
primera vez en la historia, más de la mitad de la población mundial vive en
ciudades. Se trata de una tendencia que ha venido manifestándose a lo largo del
siglo xx y que ahora no solo se ha
consolidado, sino que parece prácticamente irreversible. Esto supone una serie
de nuevos retos sociales, políticos y ambientales ante los que no existen
fórmulas mágicas. Uno de los más comprometidos es el de la gestión del agua en
los núcleos urbanos, y a ello se dedica la presente edición del Día Mundial del
Agua bajo el lema “Agua para las ciudades: respondiendo al desafío urbano”.
El
rápido crecimiento de la población de las ciudades en todo el mundo requiere un
análisis más detallado. Más de la tercera parte de las personas que viven en
ciudades lo hacen en barrios marginales y viviendas inadecuadas, por lo general
diseminadas en los extrarradios de las grandes urbes. Esto significa que el
simple gesto de abrir el grifo y que salga un chorro de agua potable, esa
acción cotidiana sobre la que ni siquiera reparamos en el mundo desarrollado,
es prácticamente un lujo para más de mil millones de las personas que viven en
ciudades.
A
ello se suma la presión que ejercen las actividades humanas sobre los recursos
hídricos. De por sí, el agua dulce constituye un recurso escaso, y lo es aún
más el agua dulce que se encuentra disponible para el consumo humano. Y a ello
debemos sumarle un ritmo de consumo desenfrenado, una contaminación ambiental
que parece no tener freno y las consecuencias del cambio climático sobre los
ecosistemas, tanto en forma de sequías como de inundaciones. Es entonces cuando
se comprende cabalmente la necesidad de hacer del agua dulce un tesoro que cuidar
y proteger.
Cuidar el consumo
Para
ello, conviene observar las recomendaciones de la Organización Mundial de la
Salud (OMS), en el sentido de que el consumo diario de cada persona no debe superar
los cien litros para la higiene personal y las necesidades vitales. En España
el consumo medio diario es elevado (se sitúa en torno a los ciento cincuenta
litros por persona), a pesar de que se detecta un descenso en los últimos años.
Aunque aún nos encontramos lejos de la sugerencia de la OMS, más lejos estamos
de registros como Ginebra (289 litros/persona/día) o Nueva York (511
litros/persona/día).
Las
prácticas de ahorro y la creciente concienciación de la población están dando
sus frutos, aunque en este tema no conviene bajar los brazos, especialmente en
época estival. Tampoco ha de perderse de vista las importantes cantidades de
agua que se pierden en las redes de abastecimiento. Según cifras del Instituto
Nacional de Estadística correspondiente a 2006, el 16,7% del agua introducida
en dichas redes se desperdiciaba por las pérdidas.
Por
otra parte, existe en torno al agua un debate que periódicamente sale a
relucir: el de su coste. Para algunos analistas, el agua resulta muy barata, y
un aumento de sus precios obligaría a una mayor conservación. Tampoco hay que
perder de vista las importantes diferencias de precio que existen entre las
distintas comunidades autónomas. Según un informe de la Asociación Española de
Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS), el precio medio del metro cúbico
de agua en España se sitúa en 1,50 ¤, aunque entre Lugo (la capital de
provincia donde el agua es más barata) y las Islas Baleares (donde es más cara)
la diferencia es abismal: 0,69 ¤/m3 frente a 2,65 ¤/m3.