Un estudio elaborado con la
participación de más de mil cuatrocientos adolescentes revela que la mayoría de
los jóvenes españoles elige el diálogo para resolver una situación conflictiva.
La
imagen de escuelas violentas y adolescentes que solucionan sus problemas a
golpes no es más que un tópico malintencionado o una trivialidad
sensacionalista. La amplia mayoría de los jóvenes españoles prefiere el diálogo
antes que la violencia para resolver sus conflictos, según se desprende de un
estudio elaborado por la Liga Española de la Educación y la Cultura Popular y
el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad.
La
investigación, que contó con la participación de 1.416 adolescentes de veinticinco
centros educativos públicos y privados de ocho provincias, ayuda a desarticular
la imagen negativa que suele pesar sobre la juventud. El trabajo revela que,
ante una situación conflictiva, el 79% de los jóvenes escoge solucionarla a
través del diálogo. Y no solo eso, sino que además el 69% de los encuestados
manifiesta su voluntad para ofrecerse como mediador en los conflictos.
Los
golpes solo son una opción para el 5,95% de los adolescentes de quince a dieciocho
años. María Jesús Eresta Plasín, la directora del estudio titulado “Conflictos
en la adolescencia. Los protagonistas toman la palabra”, destaca que los
adolescentes actuales viven los mismos conflictos de siempre, pero sin que se
produzca un escenario de mayor conflictividad como parecieran sugerir ciertas
informaciones difundidas por los medios de comunicación.
Los
datos indican que el 79,6% de las chicas y el 70% de los chicos prefieren
explicar al otro por qué no están de acuerdo con lo que este ha hecho, frente
al 2,4% de las chicas y el 9,5% de los chicos que eligen pegar al prójimo ante
un problema en clase. Las burlas constituyen el principal foco de
conflictividad en las aulas, seguidas por la alteración del orden y la falta de
respeto y de tolerancia.
Normas incoherentes
Los
conflictos a los que se ven expuestos los adolescentes, por supuesto,
trascienden la escuela. Los jóvenes afirman que, en la casa, se preocupan por
las discusiones constantes de los adultos, la violencia doméstica y las
dificultades por ponerse de acuerdo con sus padres.
Cabe
destacar que un sector de los adolescentes españoles no encuentra el cauce
apropiado para dirimir los conflictos ni en la escuela ni en el hogar. La
situación es preocupante ya que, a dicha edad, el joven no cuenta con las
competencias emocionales y cognitivas necesarias para afrontar este tipo de
situaciones.
La
falta de cumplimiento de las normas y la incoherencia de varias de ellas en el
entorno escolar generan hostilidad e indefensión en los jóvenes que se sienten
obligados a la autodefensa. En la casa, los chicos también advierten falta de
coherencia en la aplicación de las reglas, contradicciones entre los discursos
y las prácticas de los padres y sobreprotección paterna.
Los
responsables del estudio recomiendan establecer la figura del adulto como
referente formativo y moral, construir marcos normativos estables y coherentes y
explicar a los jóvenes el porqué de las normas y las consecuencias que implica
su incumplimiento. Esto contribuye a fortalecer la cultura del diálogo y de la
democracia y hace que la violencia sea una opción cada vez más marginal.
Más
información