Fiel a su labor de fomento de la
lectura, la Fundación Germán Sánchez Ruipérez (FGSR) hace pública una
exhaustiva investigación acerca del papel de las bibliotecas escolares.
La
investigación, titulada “Bibliotecas escolares «entre comillas». Estudio de
casos: buenas prácticas en la integración de la biblioteca en los centros
educativos”, expone de forma detallada los modos de trabajo y las
programaciones de algunas de las bibliotecas escolares mejor dotadas de nuestro
panorama educativo. El informe ha sido elaborado con la colaboración del
Ministerio de Educación y del centro virtual Leer.es.
El
origen de este trabajo ha de situarse en 2005, cuando la FGSR publicaba un
estudio sobre las bibliotecas escolares en el que se proponía la realización de
acciones periódicas de seguimiento de las mismas. Así surgió “Bibliotecas
escolares «entre comillas»…”, convertido ya en un análisis cualitativo que
diera la palabra a los principales protagonistas.
El
estudio se planteó a partir de tres objetivos principales:
•
determinar los factores que influyen en la integración de la biblioteca escolar
dentro de los proyectos de centros.
•
analizar los diferentes enfoques a la hora de integrar la biblioteca de centro
en los procesos educativos.
•
conocer de qué manera repercute la buena práctica bibliotecaria sobre la
adquisición de competencias, la creación de entornos nuevos de aprendizaje, la
capacitación docente, etc.
La
recogida de datos se realizó sobre ocho bibliotecas de centros escolares
considerados prototípicos, cuatro de ellos de Educación Infantil y Primaria, y
otros cuatro de Educación Secundaria (repartidos en las provincias de
Barcelona, Badajoz, Huesca, Asturias, A Coruña y Granada); además, participaron
otros dos centros de Madrid y Barcelona incluidos en la fase piloto. Las
herramientas metodológicas utilizadas fueron, principalmente, el cuestionario y
las entrevistas personal y grupal.
La escuela alrededor del libro
En
cuanto a los resultados, destaca sobre todo el hecho de que cada biblioteca
escolar analizada “se aproxima a un modelo deseado o planeado”. Esto significa
que a pesar de los distintos recursos con que cuenta cada una y de los
diferentes contextos en que se desarrolla su labor, todas han encontrado su
propio camino hacia la integración curricular, la implicación de los maestros y
los profesores, una amplia difusión y la necesaria participación de las
familias.
Por
otra parte, el estudio constata que las bibliotecas escolares no solo cumplen
su función de documentación, información y formación, sino que han comenzado a
“generar nuevas demandas en relación con la lectura”. Asimismo, participan en
convocatorias que les permiten aumentar su fondo de recursos, consiguen
implicar al profesorado en su gestión y a las familias en la participación económica…
Todo ello acaba redundando en la ampliación y mejora de sus servicios.
El
estudio constata además de qué modo el de la biblioteca escolar se ha
convertido definitivamente en un proyecto colectivo que excede el entusiasmo de
su responsable. De igual forma, este proyecto suele organizarse alrededor de un
programa detallado de actividades, que está comenzando a incluir su
participación protagónica en el impulso de proyectos de lectura de centro.
No
obstante, no todo es color de rosa en el universo de las bibliotecas escolares.
El estudio de la FGSR ha detectado una precariedad más o menos constante en la
dotación de recursos humanos, contra la cual se lucha de forma más bien
imaginativa, mediante contrataciones extraordinarias, colaboraciones de las
AMPA, dotaciones económicas voluntarias… Por todo ello, es prácticamente
unánime la exigencia del reconocimiento legal de la figura del bibliotecario
escolar.
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