La Unesco ha presentado una iniciativa
que une a dirigentes políticos y empresarios de todo el mundo con el objetivo de
reducir la brecha de género en el acceso a la educación.
Educar
a una niña es educar a toda una comunidad. Son diversos y de variadas fuentes
los estudios que confirman que una mujer instruida consigue ocuparse un mayor
grado de autonomía, lo que contribuye a elevar la calidad de vida de su familia
y de la sociedad en general. Una cuestión en apariencia básica y simple que no
parece ser atendida por los gobiernos si se analiza la brecha de género en el
acceso a la oferta educativa.
Las
estadísticas indican que, de los casi ochocientos millones de adultos
analfabetos que existen en todo el mundo, dos tercios son mujeres. Las niñas,
por otra parte, suponen más de la mitad de los menores de edad sin escolarizar.
Queda claro que, pese a que el número de matriculaciones de niñas es el más
alto de la historia en todos los grados de enseñanza, aún hay mucho por hacer
para alcanzar en las aulas la igualdad entre los sexos.
Por
ello, la Unesco ha puesto en marcha la Alianza Mundial para la Educación de las
Niñas y las Mujeres. El proyecto busca compartir los esfuerzos de Gobiernos y
empresas privadas para que los programas de desarrollo contemplen la inversión
en niñas y mujeres como uno de sus pilares.
Beneficios personales y sociales
El
secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, destacó durante la
presentación de la Alianza que la educación es un derecho que, en la
actualidad, se les niega a muchas niñas y adolescentes, puesto que apenas un
tercio de todos los países del mundo han alcanzado la paridad entre los sexos
en la enseñanza secundaria.
La
secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, es una de las
personalidades que con mayor énfasis apoya el despegue de la Alianza. También
presente en la presentación del proyecto, Clinton aseguró que con un solo año
extra de educación se logran sueldos más altos para las mujeres. Si las niñas y
las mujeres tienen la oportunidad de continuar su educación, por tanto, se
obtiene un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.
La
Alianza Mundial de las Niñas y las Mujeres pondrá el acento en un doble
objetivo: la enseñanza secundaria y la alfabetización de adultos en África y
Asia, dos regiones que albergan muchos de los países más retrasados en el
ámbito educativo. Un Grupo de Alto Nivel se encargará de las actividades de
concienciación de la opinión pública para promover una mejora de la condición
de las niñas y las mujeres.
Por
otra parte, cabe destacar que la Semana de Acción Mundial por la Educación 2011
ha hecho suya esta reivindicación bajo el lema “¡Es un derecho, hagámoslo
derecho: educación para niñas y mujeres ya!”. En este caso, se ha hecho hincapié
en que la educación de calidad para las mujeres permite lograr la justicia
social, romper el ciclo de pobreza, disminuir la mortalidad infantil y materna,
prevenir el VIH y fomentar una participación política más amplia.